miércoles, 18 de enero de 2012

Capítulo 10, parte 1

El grupo se ocultó en un trailer que transportaba componentes electrónicos, cuya patente era exclusiva de una compañía de otra ciudad, para colarse en la burbuja en pleno día. Por suerte para ellos, estos componentes, debido a su máxima delicadeza, no eran revisados en su entrada a la ciudad porque la más mínima perturbación en la temperatura o el campo magnético del interior destruiría los dispositivos. A nadie se le ocurrió que a los polizones no les importaba la posibilidad de estropear la carga en lo más mínimo y, para cuando el trailer llegó a su destino y los transportistas sacaron la carga, ya estropeada, con la máxima delicadeza posible, los incursores ya estaban fuera y encaminándose a su destino.
PF se había quedado en la nueva base, sola, para abrirles todas las puertas y anular los sistemas de seguridad cuando fuera oportuno. Para evitar posibles problemas, una decena de elfos había accedido a patrullar los alrededores de la base y proteger a la hacker en caso de que fuera necesario. De cualquier modo, habría tenido que haber un gran ataque para que los exploradores fueran necesarios, ya que Sombra había dejado a su androide, con un débil espíritu en su interior, en la base con las órdenes de acabar con todo el que supusiera una amenaza, en vista de que era imposible infiltrar con sigilo semejante mole en una empresa religiosa tan importante como Grafxton. A ninguno le había hecho gracia la idea, pero el nigromante estaba completamente convencido de que la criatura estaría bajo control y sería una gran ayuda en caso de necesidad.
Una vez que PF desconectó las alarmas de seguridad del perímetro, los incursores se adentraron en la empresa religiosa y, gracias a los hechizos de Amanecer, entraron por la puerta principal haciéndose pasar por empleados del último nivel, llevándose sólo una mirada desconcertada de los de seguridad. Luego se dispersaron, pues haber ido todos juntos hubiera sido realmente sospechoso, y se camuflaron entre las masas de ajetreados proletarios hasta que, una hora después, todos quedaron en el maloliente parque central, donde se hallaban los ascensores.
––¿Qué es este asqueroso olor? ––preguntó Kati, tapándose la nariz con la manga.
––Este asqueroso olor son los árboles que de este nivel ––gruñó Sombra, con cara de disgusto––. Están diseñados para limpiar el aire diez veces más rápido que una planta normal.
––¡Pero nadie querrá venir aquí a pasear! A mí ya me desagradaban nuestros parques, ¡pero esto es insoportable!
––Es la idea, princesa. La gente del último nivel vive para trabajar. A Grafxton no le interesa que desperdicien su tiempo en cosas tan improductivas como pasear por parques. Es mucho más conveniente que se queden en casa, haciendo algo útil como tejer o realizar productos caseros para venderlos luego a niveles superiores y poder así complementar su miserable sueldo, que apenas les alcanza para comer.
––¡Pero eso es horrible!
––Nada que ver con lo que te enseñaron en la escuela ¿verdad? Y ahora, andando. Incluso para los enanos como yo este aire es espantoso, y eso que no tenemos muy desarrollado el sentido del olfato.
Todos asintieron y se dirigieron al interior del parque, directos a los ascensores, en los que, según PF, había media docena de guardias armados.

1 comentario:

  1. Hola

    Mi nombre es Kari y soy administradora de un directorio web/blog gratuito, vi tu blog y me gustaría agregarlo a el, así lograr que mis visitas conozcan tu blog, espero tu respuesta.

    Te dejo mi email para que me escribas
    karivelezs@gmail.com

    Éxitos con tu site.
    Kari.

    ResponderEliminar